Ausencias

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Pedro Luis Pérez Morales

Pedro Luis Pérez Morales, de 80 años.
(14-03-1940/ 16-01-2021)
Entierro católico:
Falleció en Málaga, donde fue incinerado.

 

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9 respuestas a “Pedro Luis Pérez Morales”

  1. María Angustias Moreno Cabello dice:

    Siento su muerte, a sus familiares mis condolencias.
    Lo siento

  2. Andrés García Maldonado dice:

    Querido Pedro:

    A finales de la pasada semana, no sé si dormido o despierto, creo que tuve un sueño. Como en tantos otros días de estas últimas décadas, desde la Cámara de Comercio iba hacia el Liceo de Málaga y, por lo tanto, había de pasar por tu misma puerta en la calle Duque de la Victoria.

    Iba, como siempre, con mis cavilaciones, en esta ocasión mezcladas con el contenido de un acto al que tenía que asistir y participar recordando el logro de la Universidad de Málaga. En medio de este rebosamiento mental, nada más dar la vuelta a la esquina del Hospital de Gálvez, creo que te vi iniciando tu práctica ciclística, con tu cuidada y atractiva bicicleta y todo tu magnifico equipo, tanto visible como no, que bien tienes preparado para ello.

    Quise acelerar el paso para saludarte y charlar contigo, pero tú, no observándome, emprendiste tu limpia y rigurosa marcha con el limpio estilo y prudencia de siempre. Entonces me dije:

    -¡Bueno! Otro día de estos será.

    Continué mi camino y no sé cómo me encontré de inmediato en el Liceo, y hablé de aquella historia de la Universidad, pero no se apartaba de mí la imagen vivida de tú iniciando el caminar con la bicicleta al principio de la calle. Sentía en mi interior una extraña inquietud, que cada vez iba a más, por no haberte podido alcanzar, darte la mano, un abrazo y hablar contigo. Al menos, saludarte. Nunca antes nos había pasado algo parecido.

    Sabes que en la vida todos tenemos una serie de personas algo mayores que nosotros, además de las familiares, que, encontrándolas ya en nuestra infancia, permanecen para siempre en nuestra mente. Entre otras razones porque son amigos de tus hermanos mayores, vecinos o conocidos de una época, o de toda la vida o de uno mismo. Tú en mí comenzaste por la amistad que te unía con mi hermano León Felipe.

    Éste es nuestro caso, te conocería como vecino, cuando Correos estaba entre “EL Rinconcillo” y la calle Fuerte, a la par que como amigo de mi inolvidable hermano, y luego te trataría mucho más por la insuperable amistad que me unía a tu querido hermano Francisco de Paula, para los amigos de corazón Paco Pérez -esta amistad unida a lo largo de nuestras vidas a la del siempre querido Miguel Ramos, nuestro entrañable desde los sentimiento “Michel”-, y después, ya pasada esa edad que diferencia por años, por la buena sintonía que ha existido siempre entre los dos y, más aún, cuando ya vivías en el centro de Málaga y con cierta asiduidad nos veíamos, muchas veces tú con Isabel, extraordinaria y siempre querida hasta la Eternidad por ti, y en alguna ocasión yo con Mari Carmen cuando venía a recogerme o a dar una vuelta por el Centro de la Bella, ciudad querida por nosotros, lo que no nos quita ni un ápice del amor que sentimos por Alhama, ni del cariño que nos une a Antequera y Rincón de la Victoria.

    Por la inconfundible vivencia de esta relación puedo y debo hablar de que en todo momento fuiste hombre cabal. Buen y entrañable amigo, atento y cordial, con el que era un placer echar un rato de charla o comentar cualquier cuestión, más aún si eran asuntos de la tierra que a ambos nos vio nacer, Alhama.

    Siempre prudente y sumamente educado, lo que jamás quiso decir que pusieses en duda tu concepto de los valores verdaderos que guían y hacen valer, distinguiéndolo, a la persona que los mantiene en pie defendiéndolos, como ha sucedido a lo largo de toda tu vida, sin aspavientos, ni voces y, menos aún, altanerías de tipo o clase alguna.

    Extraordinario esposo, padre y abuelo. Nada más que esto ya lo dice todo de ti en tu paso por esta vida. El enorme amor y cariño que te tienen y tendrán siempre Isabel, tu esposa, y tus hijas Rocío e Isabel, es la imperecedera muestra de quien fuiste y de quien seguirás siendo ya infinitamente, todo un ejemplo de ser humano en medio de una sociedad que va perdiendo sus mejores valores a cambio de mezquindades y egoísmos.

    Ahora, de buenas a primeras, sin saber cómo, quizá despertando de un insólito sueño emocional, a la par que inconfundible, observo que lo que yo creí observar como el inicio de un paseo con tu bicicleta era, precisamente, tu partida para la Otra Orilla, de una manera luminosa y singular, casi en silencio como no queriendo molestar a nadie y menos aún a los que más quieres.

    Me viene a la memoria la realidad de que cada uno entiende sus sentimientos y llega a interpretarlos a tenor de sus profundas convicciones y emociones, y ve, siente y extiende su sincero afecto al amigo que parte, según le dicta lo mejor de su corazón.

    Estoy seguro que ya estás en la Otra Orilla, ya sabes a cuantos cientos de personas les estás dando un abrazo porque ellos están haciendo cola para dártelo a ti. ¡Qué alegría inigualable! Tus padres, tus hermanos Paco y Pepe, tus suegros, tantos familiares, tu prima Charo la de Gerardo que partió el pasado noviembre, personas que se marcharon hasta antes que Eladio que se nos fue en 1965, hasta los que se fueron hace unos días, como el atento Arturo al mismo tiempo que tú te disponías para el Camino. y tantos y tantos más.

    Al igual que como tantas personas hemos quedado aquí, con toda tristeza, pero alegres por ser familiares y amigos tuyos, comenzando por Isabel y Rocío e Isabel, así como por tus hermanos Jesús, María Victoria, Vicenta Carmen, Encarnación y todo el resto de la familia y tantos buenos amigos de Alhama, Málaga, Antequera y tan diversos lugares por donde has pasado y tan honda y noble huella de hombre cabal y de bien has dejado.

    Hasta la Eternidad, querido Pedro Luis.

    Mari Carmen y Andrés

  3. Rocío Pérez Díaz dice:

    Gracias Andrés por estás palabras tan bonitas hacia mi padre, que lo describen tan bien, estamos tristes como bien tú dices, pero también alegres porque sabemos que su vida fue plena, llena de amor y de amigos que siempre lo recordaran con una sonrisa.

  4. Encarna - Antequera dice:

    Pedro me acordaré de ti siempre.
    Mi más sentido pésame a tu mujer, Isabel y a tus hijas Isabel y Rocío.
    Has sido muy buena persona, muy buen compañero y muy buen amigo.
    Te echaré de menos.
    Encarna.

  5. Anselmo Martínez Pareja dice:

    Nuestro más sentido pésame.
    Un gran hombre y una gran persona.
    D.E.P. y un gran abrazo a toda la familia.
    Familia Martínez-Álvarez.

  6. Francisco M. Pasadas Castillo dice:

    Pedro Pérez siempre fue un buen amigo y compañero de trabajo en Extensión Agraria, desde que yo fui trasladado desde Silleda en Pontevedra a Archidona, allá por el año 1975. Él aún estaba soltero y destinado en Antequera, pero de aquellas, yo tenía un buen ambiente de amistad y compañerismo, con los colegas de Antequera.

    Pasado un tiempo se casó con Isabel, una muchacha de Colmenar guapa y buena persona, naturalmente, mi esposa y yo asistimos a la boda. Con el tiempo llegaron las niñas: Isabel y después Rocío, guapas y cariñosas. Con todos ellos tuvimos muy buenas relaciones y de convivencia a lo largo de los años, incluso fuimos varias veces a Colmenar con ocasión de sus fiestas patronales.

    Como Pedro era 7 u 8 años mayor que yo, pues lógicamente se jubiló antes y la familia se trasladó a vivir a Málaga y ya, desde entonces, las convivencias fueron menos frecuentes pues yo había sido trasladado a Campillos y tan sólo nos veíamos ocasionalmente, cuando yo iba a Málaga.

    Naturalmente, que siento su fallecimiento, y mucho, pues se ha marchado junto a Dios un buen y antiguo amigo al que siempre recordaré, pues no está uno demasiado sobrado de amistades con tanta solera como la que tuve con él y su familia.

    Le deseo que descanse en Paz y goce de la Misericordia Divina, al tiempo que expreso mi pesar a
    Isabel y a sus hijas.

    ¡Adiós Pedro! hasta la vista en el más allá.

  7. Rocío Pérez Díaz dice:

    Gracias por vuestras palabras, besos.
    Rocío.

  8. Miguel A. Morales Ruiz dice:

    Estimadas primas Rocío e Isabel.
    Vuestro padre ya está en el Cielo gozando de la felicidad infinita, ya se encontró con Dios y con sus familiares ya fallecidos.
    Él os vigila y os guía desde arriba para que tengáis una vida feliz e infinita.
    Es duro la pérdida de un familiar, queda la dicha de que en un futuro volveréis a reencontrar con él.
    Muchos abrazos de vuestro primo lejano, Miguel A. Morales Ruiz.

  9. Isabel Pérez Díaz dice:

    Me gustaría agradeceros todas las palabras y pensamientos entrañables y cariñosos que habéis tenido para con mi padre. Siempre orgulloso de su trabajo, familiares-amigos y de ser alhameño.
    De nuevo, gracias. Isabel

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